Aprendiendo en Álava, pintxos de campeonato

  Parece una actividad ociosa, pero lo cierto es que participar como jurado en un concurso profesional tiene su aquél. No sólo porque pasan delante tuyo más pintxos de los que pudieras comer en una sentada, sino porque allí, en esa pizarrita o capricho cerámico, se encierra el trabajo y las ilusiones de un cocinero por gustar y hacer algo nuevo y sorprendente, en principio para sus clientes, pero también para él, como loable afán de superación. Y esta cuestión tiene su responsabilidad. Y esto viene porque he vivido la experiencia de evaluar los 24 mejores pintxos de Álava de 2017 en la semifinal del concurso provincial que se acaba de…